Jóvenes Sin Fronteras: Concierto de Luis Enrique Ascoy junto a su Banda Sin Futuro en ETEN
Publicado por RedMisionera | Categorías: Iglesia Misionera, Noticias, música | Fecha: 27-06-2009
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El pasado 14 de junio, con más de 20 mil asistentes, la Diócesis de Chiclayo, celebró la fiesta del Corpus Christi en el Estadio Elías Aguirre.
La Santa Misa estuvo presidida por Mons. Jesús Moliné Labarta, Obispo de la Diócesis, y concelebrada por Mons. Ricardo Guerrero, P. Esteban Puig, P. Jorge Sánchez y todos los sacerdotes de la jurisdicción diocesana.
Durante su homilía, Mons. Jesús Moliné centró su mensaje en la presencia de Jesús en la vida diaria – “para que los demás perciban en nosotros que Jesucristo no se desentiende de nuestras realidades, aun de las más humanas” - dijo. Además, hizo referencia a la tragedia ocurrida en estos últimos tiempos en Bagua, rogando por la paz y por “la valentía de ceder en cuanto podamos para vivir unidos trabajando por el bien común”. No dejó de mencionar a los pueblos de Inkawasi y Kañaris que vienen sufriendo los estragos del friaje de esta temporada, lamentó la muerte de los niños y de la falta de prevención de las autoridades.
La celebración que empezó a las 10 a.m. congregó a familias, colegios, comunidades parroquiales y religiosas de la diócesis, quienes con un profundo fervor participaron de la Eucaristía, la que fue impartida en cada una de las tribunas por los sacerdotes.
Después de la comunión, la Eucaristía permaneció como centro de celebración, para luego ser adorado por todos los fieles en la procesión alrededor del campo del estadio.
La procesión del Cuerpo de Cristo duró aproximadamente 45 minutos, durante su recorrido se le rindió homenaje en 3 altares preparados por el Colegio Beata Imelda, Fuerza Aerea del Perú y el Colegio Rosa María Checa. Asimismo cada estación era motivo de reflexión, las cuales estuvieron a cargo de los sacerdotes: Mons. Ricardo Guerrero (Vicario General de la Diócesis), P. Antonio García Pezo (Capellán – Grupo Aéreo Nº 6) y P. José Estebas (Asesor de la Comisión Diocesana de Juventud).
Al finalizar la procesión, Mons. Jesús Moliné impartió la bendición a los fieles con el Santísimo Sacramento.
El comité encargado de la coordinación de la festividad agradece a las comunidades e instituciones que apoyaron en el desarrollo del mismo. Asimismo, Mons. Jesús Moliné Labarta, Pastor de la Diócesis, hace votos para que las familias mantengan a Jesús Eucaristía como centro de sus vidas y propaguen este Amor a sus semejantes.
Descarga: Homilía Mon. Jesús Moliné Labarta
Fotos: Álbum en Flickr
Rick nació en 1962 con un grave problema, el cordón umbilical se le había enrollado en su cuello, produciéndole severos daños.
Los doctores le dijeron a Dick, su padre, que su vida sería la de un vegetal y que lo internara en un instituto, pero Dick y su esposa Judy, planeaban para su hijo una vida normal.
Así, Rick iba a la playa con sus padres, jugaba hockey con sus amigos y fue matriculado en una escuela pública.
A los 11 años de edad lo llevaron al departamento de ingeniería en la Universidad Tufts, donde construyeron un sistema especial para que pudiese comunicarse con ligeros movimientos de sus cabeza, sus primeras palabras fueron “¡Vamos Bruins! ” (un famoso equipo de hockey sobre hielo).
Cuando tenía 15 años le pidió a su padre participar de una maratón que se hacía a beneficio de un joven paralítico, su padre que no era un atleta, aceptó empujar a Rick en la carrera, su vida cambió por completo - “cuando estábamos en la carrera, pude sentir que ya no era un discapacitado” – dijo desde sus computador.
A partir de ese momento se propuso a darle a Rick ese sentimiento tan a menudo como podía. Logró desarrollar una condición física lo suficientemente fuerte que él y Rick estaban dispuestos a participar en la Maratón de Boston en 1979.
Ahora Dick y Rick compiten juntos en maratones, compiten juntos en triatlones, juntos, porque son: Un padre y su hijo.
Link: Renuevo de Plenitud
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Parte I
Parte II
Vídeo Vocacional de la Conferencia Espiscopal Norteamericana.
Ayer viernes se aperturó en la Iglesia el “Año Sacerdotal” (del 19 de junio de 2009 al 19 de junio de 2010).
Este video resalta lo “sobrenatural” del sacerdocio, un homenaje a quienes son nuestros Padres en la fe, quienes “lo dejaron todo” por ser “Pescador de Hombres” (Cfr. Lc. 5, 11-12).
Es también una inspiración para tantos jóvenes que queremos darle un real sentido a la “entrega”.
Cuando en 1975 me metieron en la cárcel, se abrió camino dentro de mí una pregunta angustiosa: ” ¿Podré seguir celebrando la Eucaristía?”. Fue la misma pregunta que más tarde me hicieron los fieles. En cuento me vieron, me preguntaron: “¿Ha podido celebrar la Santa misa?”.
En el momento en que vino a faltar todo, la Eucaristía estuvo en la cumbre de nuestros pensamientos: el pan de vida. “Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar es mi carne por la villa del mundo” (Jn 6, 51).
“En memoria mía”
Cuando me arrestaron, tuve que marcharme enseguida, con las manos vacías. Al día siguiente me permitieron escribir a los míos, para pedir lo más necesario: ropa, pasta de dientes… Les puse: “Por favor, enviadme un poco de vino como medicina contra el dolor de estómago”. Los fieles comprendieron enseguida.
Me enviaron una botellita de vino de misa, con la etiqueta: “medicina contra el dolor de estómago”, y hostias escondidas en una antorcha contra la humedad.
La policía me preguntó:
–¿Le duele el estómago?
–Sí.
–Aquí tiene una medicina para usted.
Nunca podré expresar mi gran alegría: diariamente, con tres gotas de vino y una gota de agua en la palma de la mano, celebré la misa. ¡Éste era mi altar y ésta era mi catedral! Era la verdadera medicina del alma y del cuerpo: “Medicina de inmortalidad, remedio para no morir, sino para vivir siempre en Jesucristo”, como dice Ignacio de Antioquía.
A cada paso tenía ocasión de extender los brazos y clavarme en la cruz con Jesús, de beber con él el cáliz más amargo. Cada día, al recitar las palabras de la consagración, confirmaba con todo el corazón y con toda el alma un nuevo pacto, un pacto eterno entre Jesús y yo, mediante su sangre mezclada con la mía. ¡Han sido las misas más hermosas de mi vida!
La Eucaristía en el campo de reeducación
Así, en la prisión, sentía latir en mi corazón el corazón de Cristo. Sentía que mi vida era su vida, y la suya era la mía.
La Eucaristía se convirtió para mí y para los demás cristianos en una presencia escondida y alentadora en medio de todas las dificultades. Jesús en la Eucaristía fue adorado clandestinamente por los cristianos que vivían conmigo, como tantas veces ha sucedido en los campos de concentración del siglo XX.
En el campo de reeducación estábamos divididos en grupos de 50 personas; dormíamos en un lecho común; cada uno tenía derecho a 50 cm. Nos arreglamos para que hubiera cinco católicos conmigo. A las 21.30 había que apagar la luz y todos tenían que irse a dormir. En aquel momento me encogía en la cama para celebrar la misa, de memoria, y repartía la comunión pasando la mano por debajo de la mosquitera. Incluso fabricamos bolsitas con el papel de los paquetes de cigarrillos para conservar el Santísimo Sacramento y llevarlo a los demás. Jesús Eucaristía estaba siempre conmigo en el bolsillo de la camisa.
Una vez por semana había una sesión de adoctrinamiento en la que tenía que participar todo el campo. En el momento de la pausa, mis compañeros católicos y yo aprovechábamos para pasar un saquito a cada uno de los otros cuatro grupos de prisioneros: todos sabían que Jesús estaba en medio de ellos. Por la noche, los prisioneros se alternaban en turnos de adoración. Jesús eucarístico ayudaba de un modo inimaginable con su presencia silenciosa: muchos cristianos volvían al fervor de la fe. Su testimonio de servicio y de amor producía un impacto cada vez mayor en los demás prisioneros. Budistas y otros no cristianos alcanzaban la fe. La fuerza del amor de Jesús era irresistible.
Así la oscuridad de la cárcel se hizo luz pascual, y la semilla germinó bajo tierra, durante la tempestad. La prisión se transformó en escuela de catecismo. Los católicos bautizaron a sus compañeros; eran sus padrinos.
En conjunto fueron apresados cerca de 300 sacerdotes. Su presencia en varios campos fue providencial, no sólo para los católicos, sino que fue la ocasión para un prolongado diálogo interreligioso que creó comprensión y amistad con todos.
Así Jesús se convirtió –como decía Santa Teresa de Jesús– en el verdadero “compañero nuestro en el Santísimo Sacramento”. Un solo pan, un solo cuerpo. Y Jesús nos ha hecho ser Iglesia. “Porque uno solo es el pan, aun siendo muchos, un solo cuerpo somos, pues todos participamos del mismo pan” (1 Co 10, 17). He ahí la Eucaristía que hace a la Iglesia: el cuerpo eucarístico que nos hace Cuerpo de Cristo. O con la imagen joánica: todos nosotros somos una misma vid, con la savia vital del Espíritu que circula en cada uno y en todos (cf. Jn 15).
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Extracto de la Obra: Testigos de esperanza
Autor: Cardenal F.X. Van Thuan
Unos meses antes de su muerte el Obispo Fulton J. Sheen fue entrevistado por la televisión nacional: “Obispo Sheen, usted inspiró a millones de personas en todo el mundo. ¿Quien lo inspiró a usted? ¿Fue acaso un Papa?”.
El Obispo Sheen respondió que su mayor inspiración no fue un Papa, ni un Cardenal, u otro Obispo, y ni siquiera fue un sacerdote o monja. Fue una niña china de once años de edad.
Explicó que cuando los comunistas se apoderaron de China, encarcelaron a un sacerdote en su propia rectoría cerca de la Iglesia. El sacerdote observó aterrado desde su ventana como los guardias penetraron en la iglesia y se dirigieron al santuario. Llenos de odio profanaron el tabernáculo, tomaron el copón y lo tiraron al suelo, esparciendo las Hostias Consagradas. Eran tiempos de persecución y el sacerdote sabía exactamente cuantas Hostias contenía el copón: Treinta y dos.
Cuando los guardias se retiraron, tal vez no se dieron cuenta, o no prestaron atención a una niñita que rezaba en la parte de atrás de la iglesia, la cual vió todo lo sucedido. Esa noche la pequeña regresó y, evadiendo la guardia apostada en la rectoría, entró en la iglesia. Allí hizo una Hora Santa de oración, un acto de amor para reparar el acto de odio.
Después de su hora santa, se adentró al santuario, se arrodilló, e inclinándose hacia delante, con su lengua recibió a Jesús en la Sagrada Comunión. (en aquel tiempo no se permitía a los laicos tocar la Eucaristía con sus manos).
La pequeña continuó regresando cada noche, haciendo su Hora Santa y recibiendo a Jesús Eucarístico en su lengua. En la trigésima segunda noche, después de haber consumido la última Hostia, accidentalmente hizo un ruido que despertó al guardia. Este corrió detrás de ella, la agarró, y la golpeó hasta matarla con la culata de su rifle.
Este acto de martirio heróico fue presenciado por el sacerdote mientras, sumamente abatido, miraba desde la ventana de su cuarto convertido en celda.
Cuando el Obispo Sheen escuchó el relato, se inspiró en tal grado que prometió a Dios que haría una Hora Santa de oración frente a Jesús
Sacramentado todos los días, por el resto de su vida. Si aquella pequeñita pudo dar testimonio con su vida de la Real y hermosa Presencia de su Salvador en el Santísimo Sacramento, entonces el obispo se veía obligado a lo mismo. Su único deseo desde entonces sería, atraer el mundo al Corazón Ardiente de Jesús en el Santísimo Sacramento.
La pequeña le enseñó al Obispo el verdadero valor y celo que se debe tener por la Eucaristía; como la fe puede sobreponerse a todo miedo y como el verdadero amor a Jesús en la Eucaristía debe trascender a la vida misma.
Lo que se esconde en la Hostia Sagrada es la gloria de Su Amor. Todo lo creado es un reflejo de la realidad suprema que es Jesucristo. El sol en el cielo es tan solo un símbolo del hijo de Dios en el Santísimo Sacramento.
Por eso es que muchas custodias imitan los rayos de sol. Como el sol es la fuente natural de toda energía, el Santísimo Sacramento es la fuente sobrenatural de toda gracia y amor.
JESÚS es el Santísimo Sacramento, la Luz del mundo.
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Autor: Rev. Martín Lucía
Vía: Catholic.net
P.S.: Comparto esta historia porque gracias a ella es que descubrí el verdadero valor de la Eucaristía, si deseas compartir más historias como estas, añade el enlace(link) en los comentarios.

En la fiesta del Corpus Christi la Iglesia revive el misterio del Jueves santo a la luz de la Resurrección. También el Jueves Santo se realiza una procesión eucarística, con la que la Iglesia repite el éxodo de Jesús del Cenáculo al monte de los Olivos.
Jesús da realmente su cuerpo y su sangre. Cruzando el umbral de la muerte, se convierte en Pan vivo, verdadero maná, alimento inagotable a lo largo de los siglos. La carne se convierte en pan de vida.
En la procesión del Jueves santo la Iglesia acompaña a Jesús al monte de los Olivos. En la fiesta del Corpus Christi reanudamos esta procesión, pero con la alegría de la Resurrección. El Señor ha resucitado y va delante de nosotros.
La procesión del Jueves Santo acompaña a Jesús en su soledad, hacia el “via crucis”. En cambio, la procesión del Corpus Christi responde de modo simbólico al mandato del Resucitado: voy delante de vosotros a Galilea. Id hasta los confines del mundo, llevad el Evangelio al mundo.
Ciertamente, la Eucaristía, para la fe, es un misterio de intimidad. El Señor instituyó el sacramento en el Cenáculo, rodeado por su nueva familia, por los doce Apóstoles, prefiguración y anticipación de la Iglesia de todos los tiempos.
De este modo, se respondía a la exhortación de san Pablo a los Corintios: “Examínese, pues, cada cual, y coma así este pan y beba de este cáliz” (1 Co 11, 28). Partiendo de esta intimidad, que es don personalísimo del Señor, la fuerza del sacramento de la Eucaristía va más allá de las paredes de nuestras iglesias.
Llevamos a Cristo, presente en la figura del pan, por las calles de nuestra ciudad. Encomendamos estas calles, estas casas, nuestra vida diaria, a su bondad.
En la procesión del Corpus Christi, como hemos dicho, acompañamos al Resucitado en su camino por el mundo entero. Precisamente al hacer esto respondemos también a su mandato: “Tomad, comed… Bebed de ella todos” (Mt 26, 26 s). No se puede “comer” al Resucitado, presente en la figura del pan, como un simple pedazo de pan.
La finalidad de esta comunión, de este comer, es la asimilación de mi vida a la suya, mi transformación y configuración con Aquel que es amor vivo. Por eso, esta comunión implica la adoración, implica la voluntad de seguir a Cristo, de seguir a Aquel que va delante de nosotros.
Las procesiones son públicas manifestaciones de fe; y por eso la Iglesia las fomenta y favorece hasta con indulgencias. Pero la más solemne de todas las procesiones es la de Corpus Christi.
En ella se cantan himnos sagrados y eucarísticos de Santo Tomás de Aquino, el Doctor Angélico y de la Eucaristía. Algunos de los himnos utilizados tradicionalmente son: Pange lengua; Sacris solemniis; Verbum supérnum; Te Deum, al terminar la procesión; y, Tantum ergo, al volver de la procesión, en torno del altar para finalizar.
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Estracto de la homilía de S.S. Benedicto XVI del Jueves 26 de mayo de 2005 por: Arzobispadodelima.org
Homilía completa en: ACI Prensa
Estamos viviendo un periodo crucial. Los científicos afirman que solo tenemos 10 años para cambiar nuestro modo de vida, evitar que los recursos naturales se agoten e impedir una evolución catastrófica del clima de la Tierra.
Nos jugamos nuestro futuro y el de las siguientes generaciones por lo que cada uno de nosotros debe participar en este esfuerzo colectivo. HOME ha sido creada para hacer llegar este mensaje de movilización a todos los habitantes de nuestro planeta.
Es por esta razón que la película HOME es gratuita, gracias al mecenazgo del grupo PPR y la distribuidora Europacorp, que ofrecieron su apoyo de forma desinteresada.
HOME se ha creado para ti. Corre la voz y colabora con el planeta.
PPR se enorgullece de apoyar el proyecto HOME: http://www.ppr.com
Sitio web: http://www.home-2009.com
Ver en YouTube hasta el 14 de junio de 2009: http://www.youtube.com/homeprojectES
El día de la madre son todos los días del año.
Así acostumbran decir los que no llegan a tiempo a felicitar a su mamá o quienes nos demoramos en postear un saludo en el blog
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Bueno, lo cierto es que, habiendo un día especial para celebrarla, debemos de aprovechar ese día para renovar nuestro compromiso como hijos… buenos hijos, porque el mejor premio para una madre es ver a sus hijos ser felices y logrados.
Una madre no solo te da la vida, sino que te da su vida, toda su esperanza y sus espctativas las pone en ti, ella se alegra con tus alegrías, se entristece con tus tristezas, es fotaleza en tu debilidad y es consuelo en tu aflicción. Una madre es… Madre.
Muchas veces renegamos de ella, pero si tuvieses la oportunidad de escoger a una madre, sin dudarlo escogerías a tu madre.
Dios bendiga a todas las madres del mundo y a mi madrecita linda también, que Él nos de la fortaleza para llegar a ser buenos hijos y recompensar, en algo, el amor que ellas nos bindan.
Y que todas las madres, ha ejemplo de María, sigan gastando su vida por amor a sus hijos.
Alli les dejo con dos videos que nos pueden ayudar a reflexionar la importancia de tener una madre:
Luis Enrique Ascoy y su canción “Madre”.
Una tierna hisoria con un final feliz, Marco encuentra a su mamá.